
Conservas de Marisco Ramón Peña
Mejillones gigantes en escabeche 6/8 pzas | Conservas Ramón Peña
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Mejillones en escabeche 8/12 pzas | Conservas Ramón Peña
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Mejillones en escabeche DOP 8/10 pzas | Conservas Ramón Peña
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Pulpo a la gallega tentáculos | Conservas Ramón Peña
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Zamburiñas guisadas | Conservas Ramón Peña
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Pulpo a la gallega | Conservas Ramón Peña
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Calamares rellenos en aceite de oliva 4/6 pzas | Conservas Ramón Peña
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Pulpo gallego en aceite de oliva | Conservas Ramón Peña
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Mejillones picantes con ajo y guindilla 16/20 pzas | Conservas Ramón Peña
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Caviar de erizo de mar | Conservas Ramón Peña
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Navajas al natural 8/10 pzas | Conservas Ramón Peña
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Conservas de Pescado Ramón Peña
El marisco de las Rías Gallegas encuentra en Conservas Ramón Peña una de sus mejores expresiones en lata. Aquí reunimos mejillones de batea, pulpo del Atlántico, navajas, almejas, chipirones, zamburiñas y el caviar de erizo, todo elaborado a mano en su fábrica de Ribadumia, en el corazón del Salnés.
Por qué el marisco en conserva no es un sustituto
Existe la idea de que la lata es el recurso cuando no hay fresco. Con el marisco gallego ocurre lo contrario: la conserva se elabora en el punto óptimo de la pieza, se cuece con un control que en casa es difícil replicar y llega a la mesa lista para servir. Un mejillón de batea enlatado el día de su recogida tiene más que ofrecer que uno fresco que lleva tres días de viaje.
El trabajo invisible de la limpieza
La diferencia entre una conserva de marisco buena y una mediocre suele estar en un paso que nadie ve. Las navajas viven enterradas en arena y hay que depurarlas hasta eliminar el último rastro. Los mejillones se limpian de barbas uno a uno. Los chipirones se limpian y se les da la vuelta a la vaina para que la salsa entre por dentro. Las huevas de erizo se extraen enteras de un caparazón donde se rompen con solo mirarlas. Ese trabajo manual es la razón del precio y, sobre todo, del resultado.
Al natural, en escabeche o guisado
Cada preparación cumple una función distinta. El natural —navajas y almejas— deja el molusco expuesto sin nada que lo disimule: es la prueba más exigente para la materia prima. El escabeche de los mejillones, con pimentón dulce suave, acompaña sin tapar. El guiso de las zamburiñas aporta un sofrito con cuerpo que convierte la lata en plato. Y el aceite de oliva de chipirones y pulpo conserva sin intervenir en el sabor.
Cómo leer los calibres
Las cifras que acompañan a cada referencia —6/8, 12/16, 20/25— indican cuántas piezas hay en la lata. Menos piezas significa ejemplares mayores, más carnosos y de bocado contundente, ideales para servir en plato. Más piezas significa unidades pequeñas, de textura más tierna, que se comen de un bocado y funcionan mejor para picoteo o para incorporar a un arroz.
Denominación de Origen
Algunas referencias llevan el sello DOP, que certifica oficialmente el origen del molusco, su cultivo en batea y el cumplimiento de parámetros de calidad verificados. En un producto donde el origen determina el resultado, esa certificación es la diferencia entre confiar y suponer.
Antes de servir
Temperatura ambiente siempre, nunca directamente de la nevera. Los guisos y escabeches ganan mucho con dos minutos de sartén. Y el jugo o la salsa que acompaña al marisco es tan aprovechable como la pieza: nunca se tira.
Si buscas pescado azul, consulta también la sección de conservas de pescado de Ramón Peña, con sardinillas en ocho calibres, bonito del norte, caballa y agujas.

